El Ayuntamiento de León se acuerda de los sin techo ante la ola de frío que se avecina, lo cual está bien, pero no es suficiente.

Es tarde incluso para un tímido gesto como éste, pues ya hemos pasado noches gélidas en pasadas semanas.

Mejor sería apoyar políticas antideshaucios, para evitar que nadie que no pueda pagar la hipoteca o el alquiler acabe en la calle; habilitar pisos de alquiler social y albergues permanentes que se parezcan más a hogares y menos a “cama y desayuno”: talleres de inserción para evitar que caigan en la drogadicción o el alcoholismo; en definitiva, preocuparse de los más desfavorecidos todo el año, y no solo cuando el frio encoge el alma, porque León Despierta defiende que el grado de humanidad de un municipio se mide por el cuidado que presta a las personas y colectivos más vulnerables.

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