Hace frío, la tarde doblega su luz ante la noche cercana. Pero en el pueblo recreado para el Belén Viviente, de Estébanez de la Calzada, se nota calor. Un calor que emana de las personas que han dedicado y dedican parte de su ocio, a deleitarnos y deleitarse con una representación magnífica del Nacimiento Viviente.

Son vecinos del pueblo, también ayuda alguna asociación que ha convertido a Estébanez de la Calzada en un pueblo de hace más de dos mil años. No falta detalle, recreado con magnífica maestría, encontramos el castillo de Herodes, la taberna, la posada, una viña extraordinariamente improvisada, el pescador, las lavanderas, la herrería, también la carpintería, el establo donde nace Jesús, el ángel, la estrella que guía a los Reyes Magos. También un río-reguero con puente incluido. Todo a tamaño real, elaborado para el acontecimiento, como de carne y hueso son  todas las figuras que deambulan por delante de nuestros ojos, representando vestiduras, maneras de vivir y de hacer, momentos y cuadros de hace tanto siglos.

No faltan los chavales, los niños, los animales. Hay escenas de todo tipo, dos hombres sierran un madero, para alimentar las hogueras colocadas por el poblado. Dos lavanderas que conversan animadamente, ponen las prendas lavadas a secar en unas ramas. En la herrería, se forjan hierros, y quizás también algún sueño. Hay concurrencia en la cantina. Las hilanderas ofrecen telas a María. José le da palique al carpintero. El molino pule el trigo con esmero. Puede que me olvide de algo, bien que lo sentiría y pido disculpas de antemano.  Los narradores nos van poniendo en antecedentes y mientras atendemos a la representación, nuestro corazón se instala la niñez. Volvemos a tener un corazón de muy pocos años donde aún habitan todos los sueños que entonces añorábamos.

Mordida existencial: Viendo esta unión y dedicación, que entre muchos han logrado, una piensa que la humanidad, aún tiene mucho que ofrecer. Que aunque de vez en cuando soplen vientos en contra, las aguas volverán a su cauce. Un placer asistir a este Belén Viviente que con tanto cariño y esmero preparan tantas personas y que con tanto placer y cariño compartimos todos los espectadores. ¡Gracias! Esperamos volver a vivirlo dentro de un año. Hasta entonces ¡Salud y armonía amigos! Manuela Bodas Puente –  Veguellina de Órbigo.

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