Fin de semana cultural en Veguellina de Órbigo

Fin de semana cultural en Veguellina de Órbigo

Tangueando la tarde del viernes en la biblioteca “Río Órbigo”, un argentino veguellinense, fue desgranando sentimientos y emociones de las letras del tango, escritas en lunfardo. César Tamborini Duca, odontólogo jubilado y escritor, explicó los pormenores recogidos en su libro “CHE (Lunfardiadas)”, un diccionario de lunfardo en toda regla. El lunfardo lo hablaban  los presos, para que no les entendieran los funcionarios. De ahí fue pasando a la calle y a la manera de expresarse en la vida cotidiana, por ende a las letras de los tangos. Muchos de los presos procedían de barrios de inmigración. Se cree que la palabra lunfardo, es una deformación de lombardo, que a su vez es el gentilicio de Lombardía, de donde procedían muchos emigrantes. Podemos informarnos mejor en: www.pampeandoytangueando.com

El sábado en honor a Santa Cecilia, auspiciados por el ayuntamiento de Villarejo de Órbigo, a través de la Concejalía de Cultura, el grupo de danzas tradicionales “La Barbacana” y la Banda Municipal de Música del Ayto. de Villarejo de Órbigo, Sones del Órbigo, celebraron un concierto dedicado a poner de manifiesto la necesidad de erradicar  la violencia de género. Un concierto exquisito y emotivo, que comenzó con la lectura del manifiesto contra la violencia de género y en el que también tuvo cabida la lectura  del poema “ No te rindas “ de Mario Benedetti, como apoyo a las víctimas de la violencia machista. Una feliz noche de música.

Mordida existencial: Tiene ironía la vida, hoy día 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género, ha sido asesinada otra mujer. Hablamos de concienciarnos, de educarnos, de ayudar, pero mientras la sociedad siga dejando que cualquier maltratador, campee a sus anchas por las calles de ciudades y pueblos, no habrá una verdadera repulsa y concienciación.

A un maltratador, hay que demostrarle que no es persona grata ni querida, hacerle ver que él también necesita ayuda, que no es dueño de nadie y que el miedo que él siembra, se va a volver en su contra, pero que ya será tarde y que tendrá que pagar por lo el sufrimiento y el dolor que ha causado.

La sociedad, de la que todos participamos, también debe aceptar la responsabilidad y la culpa que le corresponde, cuando tiene conocimiento de que un maltratador anda suelto y no hace nada por evitar que siga dañando a los que viven con él. Si nos callamos, el monstruo aniquilador de mujeres, se mantendrá vivo.

Hay que gritar con todas las vísceras, para ahuyentar a la bestia.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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