Refugio XLVI – Respetar es amar

Refugio XLVI – Respetar es amar

Kaled llegó a su clase de prácticas, y les enseñó a los alumnos una bolsa de plástico, llena de desperdicios.

– La clase de hoy, no la encontraréis en los libros, es una clase de respeto y cariño por el entorno. Veréis, desde que la pasada semana, hago el recorrido de mi casa hasta aquí, he observado, con gran dolor de corazón, cómo muchos de vosotros, tiráis los envoltorios de cualquier alimento u objeto que consumís, al suelo sin ningún miramiento. Eso me hace daño, esa actitud es negativa, no tiene en cuenta al otro y por lo tanto, está dejando al que la efectúa a ras del mismo suelo que está ensuciando.

Se miraron unos a otros con interrogante en el gesto. Pero Kaled siguió hablando mientras vaciaba el contenido de la bolsa encima de la tarima de clase.

– Como podéis comprobar, la bolsa está llena de latas vacías, bolsas de distintos tipos y tamaños, cajas de plástico, alguna botella…

Dejó que los alumnos reaccionaran y volvió a la carga:

– Bien para mañana me gustaría que cada uno de vosotros trajera cualquier objeto o desecho que crea que no debe estar tirado en el suelo, cuando hay papeleras cada pocos metros en la calle. Vale todo, colillas, restos de comida, envases, papeles, heces de perro…, en fin cualquier elemento que creáis que no debe estar ensuciando ni demostrando lo retrógrada que puede ser esta sociedad. Para rematar la tarea, me gustaría que me explicáis con una breve redacción, porqué creéis que tirar al suelo cualquier objeto, desecho o cosa, es una falta de respeto. Y si pensáis que respetar es un principio básico del amor al otro.

Mordida existencial: Es triste pasear por muchas calles de cualquier pueblo o ciudad y ver cómo son la muestra de nuestra falta de civismo y respeto. La libertad es un bien que todos merecemos, pero siempre respetando la libertad del otro. ¿Qué respeto muestra un fumador que va dejando un reguero de colillas en la calle tras él? ¿Es que en nuestras casas, desenvolvemos cualquier objeto y tiramos al suelo el envoltorio? ¿Es tan difícil tirar la lata del líquido que hemos bebido en la papelera? Así podemos estar hilando muchísimos comportamientos que nos van definiendo. Y es que nadie tiene la exclusiva en esto de sembrar de basura la calle, lo mismo lo hace un niño, que un mayor. En general todos hemos perdido esa buena costumbre de mantener la calle como nuestra propia casa. Si amamos nuestra casa, amemos nuestra calle.                        

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo

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