Refugio – Capítulo XXXVII – Leer

Refugio – Capítulo XXXVII – Leer

Hala se quedó en el vano de la puerta, contemplando como su hija, sentada de espaldas, leía un libro. Era la misma estampa de su hermana. ¿Qué habría sido de su hermana? ¿Estaría muerta? Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Hala. Mazem, que se percató, se la llevó cogida de los hombros hasta la habitación.

-¿Qué sucede? ¿Es que nuestra hija te ha contado algo malo y por eso lloras mientras la contemplas?

– No, es que, es que, gimoteó Hala, al verla así sentada y leyendo, me recordó tanto a mi hermana. ¿Qué habrá sido de los que dejamos en nuestro país?

Los nudillos de Ghada, les apartaron del sufrimiento.

– ¿Mamá no se te habrá olvidado que hoy  tenemos que ir a la biblioteca? Es el día del libro, y como  miembro del club de lectura, quedaste en leerles el poema “Una mujer camina dentro de mí” de  Nizar Qabbani, uno de tus poetas favoritos.  

(Amigos lectores, si tenéis oportunidad, leer este poema)                                                     

-¡Pues a eso me apunto yo! Tu madre lee de maravilla, su voz  hace que entres en las palabras. Ella ha sido la culpanta (Culpable papá) Bueno eso, de que yo me echara a la lectura sin remedio. Leer es una de las mejores terapias que conozco para aliviar el dolor, los problemas y malos pensamientos, que a veces invaden la cabeza.

-¿No quieres leer algo tu también?

–  Bueno, si hay posibilidad, también puedo colaborar en la lectura.

Samir que oyó jaleo desde su habitación, se unió a la tertulia y allá van los cuatro camino de la biblioteca a celebrar el día del libro.

Mordida existencial: Leer es el viaje por excelencia. El lector pone sus gustos, su imaginación, sus instintos, en la lectura. Mientras vas recorriendo renglones, las palabras borbotean en tus neuronas y te vas alejando de la rutina que te invade o del problema que te fríe la calma. Leer es vivir otras vidas, respirar otras capacidades, sentirte en la piel de otras pieles. Leer, y además hacerlo con tus compañeros del club de lectura, es compartir, sensibilizarte, aprender a ser compasivo con los demás y contigo mismo. Leer es vivir y pertenecer a un club de lectura es vivir en compañía.

En el club de lectura “Río Órbigo” de Veguellina de Órbigo, entendemos y nos entendemos un pelín mejor cada vez que contamos lo que hemos vivido, leyendo el libro, que nuestra querida bibliotecaria Helena García Fraile, nos posa en el regazo del ocio cada mes. En el club de lectura “Río Órbigo” tenemos una casa de amistad, acércate y lo comprobarás.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo

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