Este Plan pretende reducir los consumos de drogas y las consecuencias negativas sanitarias y sociales de estos consumos desarrollando las acciones claves que contiene de forma transversal con todos los agentes implicados. De esta forma, el Plan dará un salto cualitativo hacia una forma evolucionada de prevención y pasará de una intervención de calidad en ámbitos concretos a una prevención en la comunidad, con implicación activa de ésta, con alianzas comunitarias entre entidades implicadas y con acciones combinadas en diferentes escenarios. En todo el ámbito de la prevención será fundamental la corresponsabilidad de las entidades locales y del tercer sector. El Plan ha contado en su elaboración con la participación de cerca de 80 entidades de la Comunidad y de los ciudadanos a través de ‘Gobierno Abierto’, recoge 74 propuestas de acción de las que 23 son novedosas respecto a planes anteriores y se asienta en torno a cinco líneas estratégicas: prevención en el consumo, disminución de riesgos y reducción de daños, asistencia e integración social de drogodependientes, formación e investigación y cooperación y coordinación.

El Consejo de Gobierno ha aprobado el VII Plan Regional sobre Drogas, que se desarrollará para el periodo 2017-2021 y que tendrá una dotación prevista durante este periodo de casi 48 millones de euros destinados a financiar las acciones que contempla. La aprobación de este plan viene respaldada por el trabajo realizado es esta materia desde 1988 y por los seis planes anteriores, de tal manera que, con este, Castilla y León se convierte en la comunidad autónoma española con más experiencia acumulada en esta materia a través de una acción planificada de más de 25 años.

Este plan sobre drogas es esencialmente preventivo, está basado en la corresponsabilidad social de todos los agentes implicados en su desarrollo y aplicación y cuya gran prioridad s prevenir el consumo de drogas, especialmente entre los menores y jóvenes, por ser los más vulnerables, teniendo en cuenta que en ellos se detectan consumos problemáticos de drogas fundamentalmente de alcohol y cannabis, y un inicio en edades tempranas.

El VII Plan Regional sobre Drogas de Castilla y León 2017-2021 es un compromiso de legislatura de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Para su elaboración, en primer lugar se realizó un diagnóstico de la situación en materia de drogodependencias en Castilla y León y se analizaron los datos extraídos. Posteriormente, se contó en su elaboración con la participación de cerca de 80 entidades, entre las que se encuentran diputaciones provinciales y ayuntamientos de más de 20.000 habitantes con planes provinciales o locales de drogas, más de 40 entidades del Tercer Sector que gestionan programas y servicios de drogodependencias, universidades, agentes sociales y económicos o distintos departamentos de las consejerías de la Junta de Castilla y León.

El anteproyecto de este Plan ha sido presentado además en dos secciones del Consejo de Servicios Sociales; la Sección de atención y prevención de drogodependencias, en las que están representadas las corporaciones locales y en la Sección de la Red de Planes sobre drogas, en las que forman parte los municipios de más de 20.000 habitantes y las Diputaciones Provinciales. Junto a esto, el Plan ha estado a disposición de ciudadanos e instituciones para aportaciones en ‘Gobierno Abierto’ y hoy ha sido aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León.

Objetivos y claves del VII Plan Regional sobre Drogas

El VII Plan Regional sobre Drogas tiene cuatro grandes objetivos generales: prevenir y reducir los consumos de drogas, especialmente de bebidas alcohólicas, tabaco, cannabis; disminuir las consecuencias negativas que se derivan del abuso de drogas y dependencia de las drogas; promover la investigación, formación, y evaluación continua en materia de drogas y fomentar la coordinación y cooperación entre administraciones, así como con las entidades del tercer sector y con las organizaciones de la comunidad.

El Plan se asienta en torno a cinco líneas estratégicas: prevención en el consumo, disminución de riesgos y reducción de daños, asistencia e integración social de drogodependientes, formación e investigación y cooperación y coordinación. Estas cinco líneas estratégicas incluyen 74 propuestas de acciones, 23 de las cuales son novedades respecto a planes anteriores, la mayor parte de ellas en clave de prevención. Estas acciones se llevarán a cabo de forma coordinada entre las consejerías de Familia e Igualdad de Oportunidades, de Sanidad y de Educación, así como con la colaboración también de las corporaciones locales de la Comunidad.

Destaca la especial atención del nuevo plan a la población escolar y a los jóvenes, haciendo hincapié en el consumo del alcohol, a la reducción de los daños asociados al consumo de drogas, incidiendo especialmente en las personas más vulnerables o que se encuentran en situación de mayor riesgo, así como a la necesidad de potenciar la red de atención y asistencia al drogodependiente como pieza fundamental en su integración social y laboral. 

La evaluación del VII Plan regional sobre drogas se realizará a tres niveles: una evaluación continua para conocer los progresos que se produzcan en la realización de las acciones clave, una evaluación intermedia en 2019 para valorar el grado de implantación y de participación en las acciones clave y una evaluación final mediante una serie de indicadores clave para valorar el grado de cumplimiento de los objetivos previstos.

Un plan con cinco líneas estratégicas y 74 acciones clave

Además de tener en cuenta el análisis de la situación actual de consumo y la experiencia acumulada de planes anteriores, el nuevo Plan se ha elaborado teniendo en cuenta la revisión del conocimiento científico sobre la efectividad de las estrategias de prevención, asistencia e integración social, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga, del Observatorio Europeo y de las diferentes estrategias y planes a nivel internacional.

Una vez realizados todos los análisis el Plan desarrollará cinco líneas estrategias: la primera de ellas y la más importante será la de la prevención del consumo; la segunda la de disminución de riesgos y reducción de daños; la tercera es la asistencia e integración social; la cuarta la formación, evaluación e investigación, y la quinta la coordinación y cooperación.

1.- Prevención del consumo de drogas

La prevención es la principal prioridad del plan, especialmente en los menores de edad y recoge acciones en materia de prevención enfocadas a evitar o minimizar el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. Las acciones de prevención se desarrollarán en cuatro ámbitos: escolar y extraescolar, familiar, laboral y comunitario y ambiental.

Prevención en el ámbito escolar y extraescolar, con acciones como el desarrollo de programas universales de prevención extraescolar del consumo de drogas como complemento de los programas acreditados de prevención escolar y familiar; programas específicos de prevención del consumo de alcohol y de otras drogas en asociaciones juveniles y en el ámbito del ocio y tiempo libre, o aplicación de programas de prevención extraescolar en los centros de protección y acogida de menores.

En prevención familiar, donde destaca como acción novedosa el asesoramiento y apoyo individual a familias con menores en situación de riesgo que abusan del alcohol y de otras drogas a través recursos preventivos provinciales de referencia, a lo que se suman acciones como la realización de programas acreditados de prevención familiar universal, selectiva e indicada del consumo de drogas o el desarrollo combinado de los programas universales de prevención escolar y familiar en los centros educativos que realizan los programas escolares.

Prevención laboral con programas de prevención del consumo en centros de trabajo a través de un modelo que se consensuó con agentes sociales y económicos en junio. Una de las primeras acciones en este sentido será la creación de una novedosa red de mediadores, integrada por agentes previamente formados de las organizaciones empresariales y sindicales.

Prevención comunitaria y ambiental, con la creación de alianzas comunitarias institucionalmente respaldadas como estructuras estables de participación, cooperación y movilización de la comunidad para identificar problemas locales concretos en materia de drogas e impulsar acciones específicas y coordinadas para afrontarlos; la derivación de menores consumidores de alcohol y de jóvenes con consumos de riesgo a programas acreditados de prevención, o con el refuerzo de acciones de control que garanticen cumplir la legislación en materia de bebidas alcohólicas, especialmente en menores. En este sentido, y con la colaboración esencial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, se contempla planificar inspecciones en determinadas fechas o eventos en los que los ayuntamientos detecten necesidad de intervención para reducir el riesgo de consumo.

2.- Disminución de los riesgos y reducción de los daños

El Plan contempla como fundamental reducir los riesgos y los daños en los propios consumidores de drogas que no quieren o no pueden abandonar su consumo y también en el entorno de estas personas, y aquí las acciones inciden con mayor intensidad en colectivos vulnerables y personas en situación de riesgo. Entre las actuaciones novedosas destacan la atención y protección a mujeres drogodependientes embarazadas; apoyo a familias que sufran en su entorno consumo de drogas a través de servicios preventivos especializados en cada provincia; actuaciones de sensibilización con jóvenes que han tenido  problemas por el abuso de alcohol; programas específicos de apoyo a parejas e hijos de dependientes del alcohol y otras drogas y también a menores que hayan sufrido maltrato o abandono por causa de la dependencia de las drogas en sus padres. El Plan incluye también la intervención motivacional con los familiares y el menor que es atendido por un problema de abuso de alcohol en urgencias hospitalarias y emergencias sanitarias para ofrecer desde la Consejería de Familia la posibilidad de contar con recursos y programas específicos para evitar que esta situación se repita en el futuro.

Otras medidas de esta segunda línea estratégica del Plan se enfocan a la reducción de los accidentes de tráfico relacionados con el consumo de alcohol y otras drogas para lo que se establece, como novedad, el desarrollo de programas específicos de formación y asesoramiento de personas reincidentes en la conducción bajo los efectos del alcohol y otras drogas, derivándolas a centros especializados de tratamiento cuando se constate dependencia, o la realización de talleres de formación sobre seguridad vial y consumo de alcohol y de otras drogas en autoescuelas y en otros ámbitos educativos.

Junto a estas, medidas también como la implantación progresiva de intervenciones en trabajadores fumadores o que abusen del alcohol en los servicios de prevención de riesgos laborales; atención a las necesidades básicas de la población drogodependiente que se encuentra en situación de emergencia social a través de programas y servicios especializados, o realización de talleres de consumo de menor riesgo y de promoción de conductas saludables en centros y programas de atención a drogodependientes.

3.- Refuerzo a la asistencia e integración social de drogodependientes

El objetivo en esta tercera estrategia de intervención del Plan es reducir la prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y otras drogas facilitando el abandono del abuso y la dependencia mediante programas y servicios asistenciales al tiempo que se promueve la integración  social y laboral de estas personas. Para ello se seguirá respaldando y consolidando la red actual de servicios asistenciales adaptándola a las necesidades de las personas que se atienden.

Aquí el Plan contempla actuaciones como el desarrollo de intervenciones estructuradas de información sobre recursos, captación, motivación, derivación, apoyo psicosocial al tratamiento especializado y al proceso de incorporación social, así como de apoyo y asesoramiento a la familia del drogodependiente; implantación de un programa de ayuda mutua entre iguales para la acogida, acompañamiento y atención a las necesidades específicas de jóvenes dependientes del alcohol; realización de intervenciones estructuradas de motivación y derivación de trabajadores drogodependientes para iniciar tratamiento, apoyo jurídico y mediación en posibles conflictos laborales; orientación y asesoramiento legal, así como sobre opciones de tratamiento, a drogodependientes con problemas jurídico-penales y a sus familiares a través de servicios especializados; utilización de la gestión por procesos en los programas y servicios  específicos de integración socio-laboral de drogodependientes; realización de talleres y cursos de formación pre laboral, técnicas de búsqueda de empleo y formación profesional ocupacional de drogodependientes en tratamiento o en proceso de inserción social, y orientación, acompañamiento e intermediación laboral de drogodependientes con una baja empleabilidad a través de programas específicos o para colectivos con dificultades especiales para el acceso al mercado de trabajo.

4.- Formación, evaluación e investigación en drogodependencias

Las medidas en este ámbito inciden en aspectos como el diseño de un programa anual de formación dirigido preferentemente a capacitar a los responsables de llevar a cabo las acciones clave del Plan; realización de encuestas sobre consumo de drogas en la población general de Castilla y León diseñada específicamente para analizar la situación y evaluar el plan regional sobre drogas, o la evaluación del grado de satisfacción de los usuarios con los centros, servicios y programas del Plan Regional sobre drogas.

5.- Coordinación y cooperación

Se trata de una línea orientada a promover la participación social y optimizar la coordinación y cooperación entre diferentes administraciones públicas y las entidades del Tercer Sector. Se va a consensuar con las entidades locales un acuerdo que sirva para afrontar los problemas concretos que se plantean en cada localidad en relación con los menores y jóvenes y el alcohol con el que establecer las medidas a desarrollar en cada caso. Medidas entre las que destacan las de prevención y las de sensibilización, también a través de las redes sociales o la información sobre los programas acreditados de prevención familiar en los centros de trabajo, y las destinadas especialmente a la población adolescente para retrasar la edad de inicio, reducir la accesibilidad al alcohol, fomentar y promocionar el ocio libre de alcohol, y reducir los consumos de mayor riesgo.

Se recogen también aquí medidas de control y vigilancia del cumplimiento de la legislación vigente, incluyendo la formación de agentes de la policía municipal y de la Guardia Civil, para mejorar las acciones de control y reforzar su papel como agentes preventivos; o la coordinación e intercambio de información entre servicios municipales de prevención y policía local, así como entre servicios de prevención de la las diputaciones provinciales y la Guardia Civil para la labor inspectora y la acción preventiva.

Estructura de prevención y atención en Castilla y León

La Consejería de familia e Igualdad de Oportunidades cuenta con el Comisionado Regional para la Droga y con las secciones de drogodependencias de las gerencias territoriales de Servicios Sociales. Todo el trabajo se asienta sobre tres redes: la red de asistencia al drogodependiente, la red de planes sobre drogas y la red de prevención familiar. En lo que se refiere a las actuaciones y programas de la Junta para apoyar y reforzar la prevención en drogodependencias, llegan cada año a cerca de 17.000 escolares y 800 profesores en centros educativos, a cerca de 3.000 madres, padres e hijos en programas de prevención familiar y 2.500 menores participan en programas de prevención extraescolar. Por otra parte, en lo referente a la atención asistencial, la red específica para el tratamiento de las drogodependencias, compuesta por 74 centros, atiende anualmente a 10.000 personas. En los recursos de esta red trabajan más de 400 profesionales de la Comunidad.

Análisis de la situación de drogodependencias en Castilla y León

El consumo habitual de tabaco y de bebidas alcohólicas en la población general de Castilla y León se encuentra por primera vez por debajo de la media nacional. Según la encuesta nacional EDADES, en 2009 fumaban a diario el 31,8 % de los españoles frente al 33,1 % de los castellanos y leoneses. En la última encuesta de 2013, el consumo en Castilla y León ha descendido al 30,5 % frente al 30,8 % en España. En el caso del alcohol, en 2009 el 63,3 % de los españoles eran consumidores de bebidas alcohólicas en los últimos 30 días frente al 66 % de los castellanos y leoneses. Estos porcentajes suben en España hasta el 64,4 %, mientras que en Castilla y León desciende al 62,9 %, es decir, 3 puntos menos.

Por el contrario, la población escolar sigue estando por encima de los promedios nacionales. En 2008, el 14,8 % de los escolares de España fumaba a diario frente al 18,4 % de los de Castilla y León, mientras que en 2013 lo hacían el 8,9 % y el 10,3 %, respectivamente. En 2008 admitían haber consumido alcohol en los últimos 30 días el 58,5 % de los escolares de España y el 71,5 % de los escolares de Castilla y León, situándose estos porcentajes en 2014 en el 68,2 % y el 74,4 %, respectivamente. Aunque el descenso es significativo en el consumo de tabaco, 8 puntos, los datos son preocupantes, sobre todo respecto al consumo del alcohol y es necesario prestar especial atención a esta situación en el nuevo plan. No obstante, en los estudiantes de 14 a 18 años, en cuento a borracheras y atracones, los datos indican una evolución positiva ya que las borracheras en el último mes eran del 40,7 % en 2008 y del 27,7 % en 2015 y hay un descenso de un 31,9 % y de un 30,4 % en los consumos de alcohol en “atracón”, con 56,0 % en 2008 y 39,0 % en 2015.

Según la encuesta escolar ESTUDES, el inicio en el consumo de alcohol, tabaco y cannabis se produce a unas edades muy tempranas. Tradicionalmente las edades de primer contacto con el alcohol y tabaco se han mantenido estabilizadas alrededor de los 13,5 años y en el caso del cannabis en torno los 15 años. Un dato alentador es que en la última encuesta escolar hemos podido observar que las edades de inicio de los primeros contactos con el tabaco y el cannabis y del consumo semanal de alcohol se han retrasado unos meses y que este retraso es estadísticamente significativo. El consumo del cannabis refleja una evolución positiva, pero preocupa la buena imagen social que tiene esta droga para muchas personas, y no sólo para los más jóvenes, a pesar de estar avalado su peligro para la salud. Los derivados del cannabis siguen siendo la droga ilegal más consumida. Actualmente han consumido cannabis alguna vez en la vida el 31,8 % de la población general y el 28,3 % de los estudiantes, y lo han hecho en el último mes el 6,2% de la población general y el 16, 9% de los estudiantes. El 20,3 % de las urgencias hospitalarias producidas por el abuso de drogas en 2014 se han debido al consumo de cannabis.

Respecto al hábito de fumar, en Castilla y León presenta una importante tendencia descendente que se halla consolidada. En la población general, los fumadores diarios se han reducido un 35 % desde el año 1989 y en la población de estudiantes un 48,8 % desde 1994. Existe una tolerancia social hacia el consumo de alcohol; el alcohol sigue siendo la droga socialmente más aceptada. También existe una elevada permisividad de los padres ante el consumo de alcohol de sus hijos menores de edad, mucho mayor de la que muestran, por ejemplo, hacia el consumo de tabaco. Un 70 % de los estudiantes de 14 a 18 años percibe que sus padres no les permiten en absoluto fumar, mientras que ese porcentaje es sólo del 38,3 % cuando se trata de las bebidas alcohólicas.

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