Refugio Capítulo XII

Refugio Capítulo XII

Ahmad y Kaled terminaron de peinarse y se dirigieron al despacho del director del internado. Tenían permiso para salir a visitar a la familia.

¿Qué ha sucedido? Se os nota muy tristes.

Me he quedado sin trabajo. Dijo Mazem. Khaled apretó la mano de su hermano. Había oído que si un migrante se quedaba sin trabajo, podían deportarlo de nuevo a su país.

El timbre vino a sacar a todos del hueco oscuro que se iba dibujando en sus corazones. Ghada salió de la cocina para abrir la puerta.

He pensado que os gustaría venir a casa para ver una película que echan por la tele. Comentó Julia adentrándose por el recibidor para llegar hasta la cocina. Se alegró mucho de ver que también estaban los hermanos. Aún no era muy consciente, pero cada vez que Ahmad estaba presente, a ella le sonaban tilines en el esternón. Le gustaba sentir aquel movimiento interno. Le gustaba que los negros ojos de Ahmad,  se posaran en el vuelo de su boca y de sus brazos.

¡Gracias! ¡Será estupendo poder salir de esta triste encrucijada! Hala sonrió mientras se escuchaba a si misma pronunciar estas palabras.

¿Triste encrucijada? ¿Qué sucede Hala?

Mi padre se ha quedado sin trabajo, aunque estoy seguro de que pronto se arreglará esta situación. Apuntó Samir con un delatador brillo en los ojos que nadie notó en aquel momento.

Lo siento mucho Mazem. No os vendrá nada mal ver la película, os despistaréis por rato de la rutina y a mi madre le vendrá de perlas. A ella le encanta teneros en casa,  ya sois familia, se le alegra el corazón cada vez que la visitáis.

Te agradezco mucho la invitación. Dijo Hala. Nos vendrá muy bien, si, nos vendrá muy bien a todos, olvidar que la vida se empeña en poner zancas  a nosotros.

Zancas no, zancadillas. Zancas es otra cosa. Corrigió sonriendo Julia.

Mordida existencial: Compartir es una buena manera de hacer y ofrecer terapia. Es una excelente moneda de existencia. Aunque sea por egoísmo, compartir ayuda a reencontrarse con todos los antepasados que tuvieron que sufrir humillaciones y escarnios, teniendo que salir de sus casas y de su país para buscar una vida digna. Lo que hoy les pasa a otros, mañana puede ser nuestra propia forma de vida. Como decía mi madre “la risa va por barrios”. Añado: Y el sufrimiento también va por barrios.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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