Nuria Antón Airún enciende la poesía con sus versos

Nuria Antón Airún enciende la poesía con sus versos

nuria anton

Sedúceme con tus iris de tierra. / Y se abrió la rosa de tu sonrisa, / aleteando sobre el césped de un caminito nuevo. / Una vereda de amistad, por donde discurren: / entendimientos, alivios, surcos compartidos. / Compartidos en una ruta de  letras, / que guarda todos los secretos. / Y guarda también la vena lírica, / que recorre el mundo, / que cuelga de todos los firmamentos, / que responde al grito infinito del ser, / al eco eterno del rito último, / al más pequeño pétalo, / que duerme el sueño profundo, / del continuo trasiego de cada átomo, / del continuo hálito de cada movimiento.

Los versos que comienzan este escrito quieren ser mi canto al poemario de Nuria Antón Airún, titulado “Versos encendidos”.

Este poemario es una casa de luz, donde se dibujan deseos, certidumbres, caminos por donde transitan los días. Es una casa encendida, llena del alma de una poetisa joven, que nos impregna de su emotiva energía a medida que vamos avanzando en la lectura. Sus poemas nos van iluminando los sentidos y sentimientos. Nuria además se encarga de las bellas y alusivas ilustraciones que a lo largo de las páginas nos van dejando un poquito más de ella. “Versos encendidos” es un libro de poemas lleno de la frescura y la bondad que tiene su autora. Sus versos son un tránsito de emociones que van persiguiendo la calma, el encuentro, el lugar en donde reposar la sal que no llega del mar.

En estas vacaciones, leer el poemario de Nuria Antón Airún, te dejará un poso dulce en el recodo del sentimiento. Es una extraordinaria receta, sin contraindicaciones, para estos días. Solo tiene beneficios y está indicado para todo el que quiera acercarse al rincón de la calma.

Mordida existencial: La mordida de hoy lleva un pedacito del poema titulado “Pasado”. Lo dejo ahí, a la vista para que os entre el apetito y queráis coméroslo enterito.

“Me vuelvo huella / para seguir tu camino / y estela de mar / para navegar junto a tu barco. / Me vuelvo sirena en noches de tormenta, / para asomarme al mástil más alto, / donde estallan las olas junto a tu rostro / como pompas de jabón / en la palma de la mano. / Allí donde la espuma de tu mar / sabe a cilantro, / néctar de amargos recuerdos, / solo quedan los restos de fotos amarillas / naufragio de recuerdos. / Me vuelvo hiedra / para trepar al balcón del ayer. / Para respirar tu esencia / y en  el rocío de tus caducas hojas / enredar mis manos / en las noche de luna llena…”  Ahí lo dejo.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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