Los pobres tambien tienen derecho a robar

Los pobres tambien tienen derecho a robar

pobreza

Y, por qué no, o porque sí o, simplemente, porqué. Esta es la cuestión, pero es que además también hay otras cuestiones, por ejemplo, ¿quiénes son los pobres?, ¿porqué sólo los pobres?, ¿a quién roban los pobres? y si pobres somos todos, ¿porqué lo permitimos?.

 

Todo ello viene a cuento de que el que subscribe, que en su época juvenil tuvo el placer, de obtener el Acta de Concejal en un Ayuntamiento -previas elecciones democráticas- y ejerciendo en la oposición -entiéndase que no pertenecía al equipo de gobierno- por lo que siendo miembro de una de las comisiones, ante una pregunta mía sobre unos gastos municipales extraños y desorbitados de asistencia social -aunque no fueran muy cuantiosos-, la Concejala y Presidenta de la Comisión -que era Concejala del grupo que sí gobernaba- ésta, después de pensar la contestación y no encontrar otra escusa, contestó que los pobres también tenían derecho a robar, quedándose tan fresca y yo sin réplica. Considérese una mera anécdota, pero de la que se pueden poner sobre la mesa algunas consideraciones, que hoy podríamos analizar y tomar nota, si queremos que esta sociedad española y nuestros estupefactos hijos tengan alguna expectativa futura. Evidentemente es un planteamiento sujetos a mejor criterio.

                ¿Quiénes son los pobres?  

                Sin entrar en la definición de la Real Academia de la Lengua, parece que se considera a los que no tienen o tienen muy pocas propiedades materiales – yo lo ampliaría a los que tampoco tienen propiedades intelectuales ni profesionales, ni deseo de adquirirlas-, especialmente si esta ausencia es permanente y, por supuesto, no considero pobres a las personas que coyunturalmente lo están pasando muy mal por circunstancias coyunturales, ya que doy por supuesto que mejoraran en el futuro. En mi concepto de pobres sólo incluyo a los vagos, inmorales, oportunistas, insolidarios, etc., que lo son de forma permanente y tanto si tienen bienes como si no, ya que nos están robando continuamente a todos, porque su estatus les da derecho de pernada. En mi pueblo se les llamaba muertos de hambre y lo eran siempre aunque les tocase la lotería.

                Hoy, a finales del año 2014, y sin ánimo de molestar a nadie, incorporaría a mi concepto de pobres a todos a aquellos que, con independencia a de si tienen dinero para asar vacas con billetes o no, de forma persistente, reivindican su derecho inalienable y constitucional a que se les de…., tanto si es en trabajo, como subvenciones, ayudas y cualquier otra cosa que paguen los presupuestos generales del estado, incluso obras publicas innecesarias, como si el dinero cayese como el maná del cielo cada día o procediese de algún organismo etéreo, sin plantearse por lo más mínimo que el dinero del fondo común, es decir el que recaudad las diferentes administraciones, procede únicamente de los ciudadanos que lo aportan con su esfuerzo, sean personas físicas o empresas y que se debían merecer no sólo el mínimo respeto, sino hasta la gratitud, aunque esta se limite al respeto por el trabajo. Estamos creando tal cultura que en muy poco tiempo, hasta los que trabajan y se esfuerzan se pasarán al bando de los pobres y entonces ¿de donde procederían los fondos? ¿pasaríamos a ser todos pobres? ¿qué comeríamos?, etc etc.              

¿porque solo los pobres?

                Porque ellos y con ellos se ha creado una casta que con el tiempo se ha hecho dominante y tiene sus privilegios. Hoy están por todos los lados, algunos hasta poseen poderío económico y gran poder político y su ascenso e influencia en las decisiones ha sido enorme, de tal manera que el porcentaje de los considerados ricos o más bien no pobres ha disminuido. Quien pertenece a su casta se considera con el derecho a robar de cualquier forma y no paran aunque asen vacas con billetes. La demagogia política de este país -y de otros muchos- es tal que el que no hace nada -y cada vez hay más- y el que no tiene nada -y cada vez hay más- es el único a proteger y defender, en cambio el que trabaja y se esfuerza -cada vez hay menos-, aunque las esté pasando canutas para llegar a fin de mes, es el rico al que hay que exprimir y si se puede robar hasta que se extinga por no ser popular.

                ¿a quién roban los pobres?

              Es evidente que a los no pobres, sean éstos adinerados o no, tengan posesiones materiales o no, es decir a los que trabajan, se esfuerzan, son solidarios, etc. sin distinción. Los cuentos antiguos de bandas y héroes que robaban a los hacendados ricos para repartirlo en comida entre los campesinos desnutridos hace muchos años que paso a la historia y ya ni se les cuenta a los niños. Ahora el objetivo de los robos son las personas que se esfuerzan por aprender, trabajar, ahorrar y querer dejar un mundo mejor a sus hijos. A ellos es a quien hay que quitarles sus ahorros y expectativas, para que se enteren de que siendo ricos no merecen vivir.

                Que sentido tiene que una persona trabaje toda su vida, ahorre para comprar una vivienda, para tener unos ahorros que permita formar mejor a sus hijos y que colabore para crear un sistema de bienestar social y protección social. Estos son los ricos, a por ellos, hay que quitarles todo lo que se pueda de lo que ganen, dejar que pierdan lo que hayan ahorrado, gravar con impuestos sus posesiones y colaborar a la destrucción del estado de bienestar que hayan construido.  

                ¿Porque lo permitimos?

                Los aún considerados ricos, aunque algunos, por la crisis, no lleguemos a fin de mes y las estemos pasando canutas, lo permitimos porque no tenemos el arrojo de enfrentarnos a los pobres, somos demasiado ingenuos y nos dejamos convencer por la demagogia y hasta nos parece enternecedor y gracioso que los pobres nos roben descaradamente y se lo gasten asando vacas con billetes. Sólo cuando se haya volatilizado todo lo que hemos obtenido con nuestros esfuerzo, nuestros hijos no tengan futuro alguno y nos demos de bruces con la realidad de que somos los esclavos, sólo entonces intentaremos reaccionar, pero igual es demasiado tarde porque los pobres tendrán todo el poder político y económico, demasiado para nuestras fuerzas y posibilidades.

                Posiblemente estaríamos a tiempo de defendernos ahora, empezando por no elegir a representantes y políticos demagógicos, aplicar la ley -que la tenemos y es muy buena- a los corruptos, populistas, demagogos, y terminando por marginar a todo aquel que pudiendo y debiendo trabajar y esforzarse no lo hace y lejos de colaborar a la mejora de la sociedad la intenta destruir. Es decir a cada uno en su sitio y a cada uno el reconocimiento que se merece.

                De no actuar ya, estaremos a un paso de desaparecer, no solo como democracia sino engullidos por otras poblaciones de este mundo, que tienen mucha hambre -no física, sino de ambición- y para los que este país nuestro llamado España es una perita en dulce, solo hace falta que madure un poco más.        

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